Hay veces en la vida en que algo, cualquier acción nos da miedo a realizarla por si obtenemos malos resultados nos metemos en nuestro mundo y no queremos salir de ahí, pasan los días y cada mañana cae una lágrima que roza con suavidad cada mejilla, te las intentas limpiar pero es imposible porque no paras de llorar, ahora me gustaría poder volver a ser la misma de antes y no tener miedo a cada intento fallido.
P.
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