
Llega un momento en el que piensas que nada te puede ir peor, que ya estás en el fondo que solo te queda empezar a subir, y en ese momento te pasa algo, que te hace darte cuenta de que no hay fondo, simplemente es un gran abismo y nada te va a parar, la única que te puede salvar eres tu misma, y te toca decidir, debes pensar si quieres seguir bajando o si prefieres empezar a nadar hacia arriba. Y si decides nadar, si decides remontar y volver a sacar una sonrisa a todo lo que quieres entonces podras decir aquello de "Sí, se puede llegar a ser feliz".
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